En el capítulo “Las mujeres de la tierra”, de la serie documental Peace Peace Now Now de Lifetime, Yalitza Aparicio se adentra en Guatemala para contar la historia de las Abuelas de Sepur Zarco: mujeres indígenas que sobrevivieron a uno de los episodios más dolorosos de la guerra civil guatemalteca, un conflicto que durante más de tres décadas dejo miles de víctimas.
El episodio reconstruye las historias de mujeres que durante el conflicto armado fueron víctimas de violencia sexual sistemática y esclavitud doméstica por parte del ejército. Con el tiempo, su lucha sentó un precedente en América Latina: por primera vez un tribunal condenó la esclavitud sexual cometida durante un conflicto armado como crimen de guerra.
Aparicio se acerca a ellas desde la escucha y el respeto. Antes de viajar, investigó sobre el caso, pero reconoce que nada se compara con el encuentro directo con quienes han sostenido durante años la memoria de lo ocurrido, “ellas son heroínas, a través de cada charla te muestran el valor que tuvieron y cómo fueron resilientes”, dijo.
Desde su llegada al cine con la película Roma de Alfonso Cuarón, la cual le valió una nominación al Premio Oscar como Mejor Actriz, Aparicio ha utilizado su visibilidad pública para abrir conversaciones sobre la representación y los derechos de los pueblos indígenas, por lo que participar en este proyecto de Lifetime también forma parte de ese compromiso.
Yo he tratado de aprovechar esta plataforma para darle voz y visibilidad a temas que a lo largo de la historia han sido ignorados”, explicó Yalitza durante la charla, “todo lo que he hecho ha sido desde el corazón, pensando siempre en mi Yali chiquita, en lo que le hubiera gustado ver, en esos cambios con los que soñaba y que ahora puedo trabajar”.
Para la actriz, la ausencia de referentes y la falta de acceso a la visibilidad han sido parte de las barreras que históricamente han enfrentado las comunidades indígenas.
“Si tal vez los medios de comunicación o los programas de televisión subliminalmente no hubieran dicho: ‘Tu rostro no pertenece a esto’, uno se pregunta qué tan lejos hubieran llegado”.
Con información de Milenio
