Mundo Section

La contaminación era solo el principio. Los microplásticos pueden distribuir bacterias resistentes a antibióticos por ríos, costas y ecosistemas marinos

Agencias DIARIO DE TABASCO
28/11/2025 | 12:09:48

Un estudio británico detectó más de 100 genes de resistencia antimicrobiana adheridos a plásticos comunes. Especialmente en poliestireno y nurdles, donde se forman biofilms que protegen patógenos desde el momento en que entran en contacto con aguas residuales. El trabajo revela que estas partículas viajan intactas desde depuradoras hasta zonas costeras, actuando como un vector biológico inesperado.

Durante años, los microplásticos se presentaron como un problema visible, incómodo y persistente. Pero un nuevo estudio sugiere que su impacto va mucho más allá de acumularse en playas o flotar en superficie. Los investigadores han seguido el rastro de estos fragmentos desde aguas residuales hasta el mar y han encontrado un acompañante inesperado: comunidades microbianas cargadas de genes de resistencia a antibióticos. Una autopista silenciosa que conecta hospitales, ríos y zonas costseras sin que lo percibamos.

La Plastisfera: el ecosistema que nadie pidió y que cambia la historia de los microplásticos

© Unsplash – Naja Bertolt Jensen.

La investigación describe algo inquietante: cualquier fragmento de plástico que entra en contacto con el agua desarrolla, en cuestión de horas, un biofilm pegajoso donde se adhieren bacterias, hongos y microorganismos marinos. Es lo que los científicos llaman la Plastisfera, un ecosistema diminuto que se comporta como una plataforma nómada. Dentro de ese biofilm prosperan organismos que no siempre están presentes en el agua que los rodea, y a veces tampoco deberían estar allí.

El nuevo estudio, realizado por el Plymouth Marine Laboratory y la Universidad de Exeter, demuestra que esta Plastisfera no es neutra. En ella identificaron más de 100 genes de resistencia antimicrobiana, algunos asociados a tratamientos médicos esenciales como tetraciclinas o macrólidos. Lo preocupante es que estos genes aparecieron incluso en microplásticos que habían viajado decenas de kilómetros desde su origen.

Del alcantarillado al mar: los plásticos que actúan como vehículos biológicos

Para entender el recorrido completo, los investigadores instalaron materiales como poliestireno, bio-beads y nurdles en distintos puntos de un curso fluvial que conecta aguas hospitalarias con el mar. Tras dos meses de exposición, los resultados fueron claros: los microplásticos no solo atraparon microorganismos resistentes a antibióticos, sino que los mantuvieron adheridos durante todo el trayecto.

El poliestireno y los nurdles mostraron el mayor riesgo. Ambos retienen contaminantes químicos presentes en aguas residuales, lo que favorece que los biofilms funcionen como zonas donde las bacterias pueden intercambiar genes de resistencia. De forma inesperada, algunos patógenos aumentaron su presencia cuanto más aguas abajo se encontraban, demostrando que estas partículas funcionan como auténticos vehículos ecológicos.

La parte más inquietante del trabajo aparece en el tramo final del recorrido. En zonas cercanas a la costa —incluyendo áreas de acuicultura y playas— los investigadores encontraron microplásticos colonizados por organismos que nunca deberían haber llegado hasta allí. Un recordatorio claro de que el problema no termina en la depuradora.

Con información de Gizmodo

COMPARTE ESTA NOTA