Un nuevo estudio descubrió que las hormigas expuestas a la contaminación del aire, específicamente al ozono, se enfrentan a la agresión de sus propias compañeras de nido.
Las hormigas reconocen a sus compañeras de nido comparando su olor, que se basa en moléculas de alqueno cruciales para el olor único de la colonia. El ozono, un contaminante aéreo común, degrada estos compuestos alquenos vitales, alterando así el olor característico de las hormigas.
Los investigadores expusieron a las hormigas a concentraciones de ozono típicas de áreas contaminadas, lo que resultó en agresiones entre compañeros de nido en cinco de las seis especies estudiadas.
Este deterioro de las moléculas de reconocimiento puede afectar negativamente a las colonias de hormigas, dañando potencialmente a las larvas y subrayando el daño ecológico más amplio causado por los contaminantes provocados por el hombre.
