Progreso, Yucatán. En un inusual operativo realizado en aguas internacionales del Mar Caribe, la Guardia Costera de Estados Unidos interceptó el buque motorizado “Grace”, el cual presuntamente transportaba un cargamento de hidrocarburo con destino a Cuba. Tras tomar el control del navío, las fuerzas estadounidenses lo escoltaron hasta el Puerto de Progreso, en México, donde la Secretaría de Marina (Semar) asumió la inspección.
De acuerdo con un comunicado emitido por la corporación militar estadounidense, el abordaje táctico ocurrió a principios de septiembre. Al llegar a las costas yucatecas, los elementos de la Semar confirmaron que el buque ocultaba “grandes cantidades” de combustible en sus tanques de lastre, una táctica de evasión que Washington atribuye a las llamadas “flotas oscuras”.
¿Protección ambiental o bloqueo?
Aunque el almirante Kevin Lunday, comandante de la Guardia Costera, justificó la acción argumentando que el almacenamiento inadecuado representaba un grave riesgo de derrame ecológico para los ecosistemas marinos del Caribe, el trasfondo de la operación apunta directamente a la aplicación del bloqueo económico contra la isla. El propio boletín estadounidense celebró el operativo como un golpe al “tráfico ilícito de combustible a Cuba”.
El “Grace”, un buque contenedor de 100 metros de eslora que navega con bandera de las Islas Comoras (África), permanece actualmente atracado en Puerto Progreso. Se trata del segundo aseguramiento de este tipo en lo que va del año, luego de que a principios del verano fuera retenido el carguero “Jaira Provider” bajo acusaciones idénticas.
El retraso de casi un mes para hacer pública esta captura ha levantado suspicacias. Para especialistas como Michael Bustamante, investigador de la Universidad de Miami, el momento elegido para anunciar el operativo podría estar directamente vinculado a una estrategia política de cara a las próximas elecciones intermedias en Estados Unidos, utilizando a Cuba como bandera electoral.
