La hiperconectividad, los horarios extendidos y el estrés acumulado han empujado a millones de trabajadores a la insatisfacción laboral.
En el país, 54% de los trabajadores declara sentirse frustrado con su empleo, según el estudio Retos y perspectivas del trabajo de WeWork México.
Esta cifra no sólo impacta el desempeño profesional, sino que también deteriora la calidad de vida. El estudio advierte que la falta de flexibilidad horaria es la principal causa de esta frustración para 24% de los encuestados, seguida del salario con 13% y la escasa participación en la toma de decisiones con 7.5 por ciento.
Esta situación se traduce en colaboradores que operan bajo altos niveles de tensión, agotamiento y desconexión emocional.
JÓVENES, AFECTADOS
Las generaciones más jóvenes son las que resienten con mayor intensidad este malestar.
El 65% de los centennials y 44% de los millennials reportan altos niveles de insatisfacción laboral.
La rigidez de sus esquemas de trabajo y la dificultad para lograr un equilibrio entre lo profesional y lo personal son los principales detonantes.
Este panorama se agudiza en el segundo semestre del año, cuando el cansancio acumulado exige una pausa real para recargar energía.
En este contexto, las vacaciones adquieren una nueva dimensión.
Lejos de ser un simple beneficio o una pausa improductiva, se revelan como una herramienta esencial para recuperar el bienestar, el propósito y la productividad.
Tomarse un tiempo fuera permite reconectar con lo personal y regresar al trabajo con una mente más enfocada, creativa y motivada.
“Desconectarte no significa detenerte, significa darte el espacio para volver con más claridad y motivación. Hoy, el descanso es una inversión estratégica para las personas y para las empresas que quieren retener talento”, señala Leydis Castro, people partner manager de WeWork Latam
