Siete de cada 10 empresas en México han identificado piratería en al menos dos de las categorías que comercializan.
De acuerdo con el 7° Sondeo de Piratería AmCham de México, la piratería abarca canales físicos como tianguis, bodegas o puntos de venta informales, y digitales marketplaces, redes sociales y servicios de mensajería.
El sondeo revela que 91% detecta piratería en comercio electrónico, frente a 72% en el comercio informal físico y 63% en el comercio establecido.
“México sigue estando entre los países con mayores niveles de piratería física y digital en América Latina. El comercio informal, tanto físico como en plataformas digitales, sigue siendo una de las principales vías de distribución; es muy lucrativo y, además, hay una tolerancia social elevada hacia el consumo de productos pirata. Es un fenómeno que no tiene solución, simplemente se controla”, expuso la AmCham.
Entre los productos más “pirateados” se encuentran los del sector textil, vestido y calzado; además, su presencia es relevante en sectores regulados como medicamentos, alimentos y bebidas, cuidado personal, equipo médico y agroquímicos.
En la industria farmacéutica y de dispositivos médicos, por ejemplo, se falsifican medicamentos, además, hay un “mercado gris” de productos legítimos que ingresan al país eludiendo controles regulatorios.
En la juguetería se han detectado réplicas peligrosas en canales informales y digitales que afectan seguridad infantil y marcas; mientras que en el ramo automotriz y neumáticos, se vende mercancía no certificada que complica la supervisión técnica y afecta condiciones de competencia.
El reporte señala que 67% de estos productos piratas es importado, 44% de producción nacional y 26% ensamblados localmente, lo que refleja un fenómeno híbrido.
La AmCham expuso que sólo un tercio de las empresas considera que el consumidor distingue entre producto original y pirata, y el precio —hasta 50% menor— sigue siendo un factor determinante.
“La alta demanda ciudadana, motivada por el diferencial de precios y la normalización social, garantiza la rentabilidad del mercado pirata: mientras exista demanda, existirá oferta. Muchos consumidores no distinguen entre productos originales y falsificados; otros sí lo hacen, pero racionalizan su compra por precio”.
FALLAS
La AmCham considera que, si bien existe un marco legal amplio, las fallas de coordinación y ejecución institucional permiten que el fenómeno persista.
Pedro Casas Alatriste, vicepresidente de la AmCham, reconoció que hay una mejora en el combate de la piratería en el primer año de gobierno de Claudia Sheinbaum, pero “deberíamos estar en 100% en la percepción de que se combate el delito”.
Para el directivo, la percepción incide en la disposición por invertir en acciones de combate a la piratería y priorizan el tema dentro de la agenda corporativa .
Con información de Excelsior


