UNO. Posturas amigables, sin prejuicios que merman, hacen ver condiciones posibles de compartirse, pese a diferencias y cuerdas radicales que estiren de una y otra parte.
DOS. Susodichas posturas no tienen por qué cantearse, meramente, en espera de dividendos.
TRES. Por añadido, ojo, se compone lo que yace fuera de lugar, descompuesto pues.
CUATRO. Gozan ambos términos, amigables componedores, de reconocimiento legal en todos sentidos, por la brevedad con que pueden arribar a soluciones pares.
CINCO. Son parte medular de justicia en común, por la economía de tiempo en litigio. ¿El tiempo es oro?
SEIS. Lo deseable sería extenderlas y practicarlas también fuera del ámbito oficinesco y, por necesidad apremiante, dentro del amplio espíritu social.
SIETE. La oferta nunca se ha dado de buenas a primeras, por la resistencia extrema de todos conocida.
OCHO. Pero sus bondades son patentes, tanto así que se ha hecho obligatorio asistir al citatorio para conciliar, so pena de multa, aunque al fin no cuajen acuerdos, que para ello nadie estará obligado.
NUEVE. Es la voluntad reina de las pruebas en todo conflicto y, al final, la jerga recuerda que más vale mal arreglo que buen pleito.
DIEZ. Sin dar vuelo a la hilacha, nada hace remota la idea de que, también, entre Partidos Políticos, hubiese amigables componedores.
ONCE. Ello mismo porque, hay que recordar, Partidos Políticos son necesarios para encauzar vaivenes de la democracia.
DOCE. ¿Por qué no, entonces, incluir, dentro de sus estatutos, el binomio de amigables componedores?
TRECE. Ya se ha visto y está latente que una sola organización de tal jaez no cumple ni por mucho anhelos y reclamos de la sociedad, de cierto, resentida.
CATORCE. Considerando a ésta con la preparación que no tuvo en la época de Don Porfirio y de que, sin supuesto, adolece en estos tiempos de títulos con facilidades, maestrías y doctorados.
QUINCE. Lo que hace indispensable que sean varios Partidos quienes participen, sin bien no tantos que nada mas hagan montón.
DIECISEIS. Y que, por consecuencia, liderazgos a la vista ya dejaran de “verbo rizarse” para gozo del morbo común.
DIECISIETE. Que no se atenga cada uno al testimonio, no siempre nítido ni fiel, de sus propios ojos.
DIECIOCHO. Que, por sobre todas diferencias y conflictos, piensen en el México de ahora y el paquete que sobre particular nos viene.
DIECINUEVE. De modo que, sin dejar diferencias, impere ese cariño que todo mundo dice tener a la patria el quince de septiembre.
VEINTE. Para que, amigables componedores, conjuntados a los Partidos, dejen por buen tiempo el me dices dos y te contesto cuatro, a fin de concretar acuerdos de interés público, esperados por una mayoría malcontenta.