Análisis y Comentarios
Heberto Taracena

Heberto Taracena

Desde acá

Dar Recibiendo

UNO. Nadie tiene por qué provocar a que, meramente, se le etiquete de poblador común y corriente.

DOS. Cada uno puede, cuando quiere, y ello es más que bastante, combinando voluntades, toda proporción guardada, en trajines sociales; porque hay gentes quienes pueden y no dan ni la hora, pues para qué dedicarles minutos y espacios.

TRES. El justo medio es guía clásica, probada por siglos de los siglos, desde antes de la era cristiana.

CUATRO. Tender la mano a quien, de verdad, necesita, lleva a mejor destino buenas intenciones. Dar a quien no necesita, más que pleonasmo, inutiliza y hace parásito al receptor.

CINCO. Nadie tiene por qué enterarse, habida cuenta que la conciencia, aún a duermevela, da el visto bueno o malo a las acciones humanas.

SEIS. El hombre frente al hombre, es más que una imagen de calendario. Toca fondo, según capacidades para zambullirse.

SIETE. Este resulta ser el escenario permanente, por donde transitamos sin pretextar día feriado.

OCHO. Por lo general, cada cristiano puede conocer su ambiente, en la medida que sepa contactar con los demás.

NUEVE. El contacto implica conocerse y a la vez conocer a otro, para enseguida y sobre la marcha obrar en consecuencia.

DIEZ. La dinámica se ofrece, de continuo, en él o las áreas en que solemos llevar vida de relaciones, necesarias.

ONCE. No estar solo ha sido agredido por eslóganes políticos cuando, la compañía, como numerosa paradoja, hace que el cortejado experimente agobiante soledad.

DOCE. Dar entre pares confirma nuestra similitud, y no siempre se puede, aunque se quiera.

TRECE.  Pero, ¿ante autoridades somos pares?  Diga cada uno como le vaya en la fiesta, de plano.

CATORCE. Entretanto, la relación autoridades con ciudadanos, fortalece y valora toda acción de gobierno.

QUINCE. A titulares de encomiendas públicas, en varios sentidos, dar lo mejor de sí les viene de perlas.

DIECISEIS. Lo mejor de sí entraña asumir papeles de carácter administrativo, con sensatez inicial y continuada.

DIECISIETE. Esto nada común pero sí corriente, cuando han estorbado la vista y todos los sentidos, personas ayunas de sus tareas.

DIECIOCHO. Pero no hay mayor satisfacción para el funcionario que desempeñarse desde el primer día, sin poses ni medias tintas, por entero.

DIECINUEVE. La respuesta, por lo general, viene de inmediato, y recibe la aprobación de usuarios de una y mil formas.

VEINTE. Lo que es igual a la fórmula de recibir dando, así en el trato entre particulares como de autoridades, con independencia de su nivel. Que las ganas de servir dan altura al servicio, y no el cargo por el cargo.

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