Análisis y Comentarios
Heberto Taracena

Heberto Taracena

Desde acá

De Políticos a Políticos

UNO. De que los hay, los hay. Verdad de Perogrullo. La palabra político, caramba, de género inclusivo, se ha vuelo coloquial; abarca, por naturaleza, a todo individuo, hombre, mujer, no binario, por encima de espacios de bajo y alto perfil.

DOS. No está en desuso, si, por el contrario, tiende a permanecer entre persona sin nombramiento y el mero mero con nombramiento. Dicho en honor a la realidad.

TRES. La realidad no se anda conque aquí la puse y no la encuentro y, por entero, da ejemplos de seguir y encontrarnos en cuerpo y alma.

CUATRO. Va de símil: el mundial de fútbol permite traer a cuento consideraciones por las que no pocas voces lanzan al desgaire aquello de haber más de once políticos fuera de cancha, meramente. Del “orador bípedo,” Cuauhtémoc Blanco, por salud, ni ocuparse.

CINCO. El hecho consiste en que, bien o mal, siempre estamos pensando, aun sin darnos cuenta, respecto a “esos que llaman políticos”. Pero comillas no prenden velas en el entierro.

SEIS. El grueso de la población, sin peso ni medida, tantea, de lengua para afuera, a la mentada palabra.

SIETE. Tanto así, que ese grueso riñe a diestro y siniestro, ahora más que nunca, confundida por sinfín de distractores.

OCHO. En el ambiente partidista, suele escucharse, por lo bajo, que el aspirante político tiene que llegar sacudido de polvo y paja.

NUEVE. A la población, dije, cada vez le importa un bledo   hallarse con políticos de alta o baja alzada.

DIEZ. Ello mismo, en razón de que hacer diferencia y afinidad se antoja tarea de punta a punta, distante.

ONCE. Se trata de dos universos que propenden a ser irreconciliables.

DOCE. El ancho universo oficial, no está como en mesa servida en manteles y comensales largos.

TRECE. A más de que jalones y estirones, hasta en partidos políticos, hacen improbable mayoría interna, no digamos la unanimidad.

CATORCE. En consecuencia, el destanteo predomina, por lo irregular, de políticos a políticos. No, pues.

QUINCE. La democracia, aparentemente callada, pide a gritos en campañas y todo momento, que sus actores hablen con cartas de trabajo verificables.

DIECISEIS. Pero a ese silencio de la democracia, responde el silencio mayor que parecen llenar desesperanzas precedentes.

DIECISIETE. Lo que crea incertidumbre y dispersa callejones sin salida.

DIECIOCHO. Hora es que surgirán candidatos, muchos de ellos destapados con bombo y platillo.

DIECIONUEVE. Ahora, pues, el perfil de políticos debería ser desde el principio digno de fe, no atenidos a por verse.

VEINTE. Para, sin pedir peras al olmo, dentro de lo normal, abra dos mil veintisiete, de par en par por igualdad de género, otras puertas de confianza.

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