UNO. Todas las palabras tienen cuna de nacimiento o, lo que es igual, su etimología.
DOS. Este último vocablo es parte del libro de texto de Agustín Mateos, en la Preparatoria de los sesenta.
TRES. De manera que ahí, nomás de cuando en cuando, resultaba interesante meterse en el origen de ciertas palabras.
CUATRO. Pongamos la palabra criterio, aplicada en todas circunstancias y, del diario, en el mundo judicial.
CINCO. Esta memoria que todo recrea, trae a cuento que un Juez Mixto dictaba sentencias a gusto de peticionarios, pero con tan buena redacción y tino, que, a voz en cuello exclamada: Hasta yo me lo creo… ante el asombro de la mecanógrafa y el silencio de la máquina Rémington escandalosa, inventada en 1816.
SEIS. Vale la pena recordarlo, cuando la palabra criterio es cosa viva del pasado y no menos del presente. Está y estará como miércoles semanal.
SIETE. Por lo mismo, no es en balde escribir que su origen procede del griego.
OCHO. Para desmenuzarla, dirían abuelos, se apoya en normas numeradas de distintos códigos a todos los niveles.
NUEVE. Normas articuladas que de forma precisa dan sustento a criterios no sólo de sentencias sino de acuerdos cotidianos.
DIEZ. Por lo general, las normas son tan claras que casi no dan lugar a interpretaciones fuera de contexto.
ONCE. No tan superficial como para hablar de “mi criterio” en lugar “de criterio normativo” que debe respaldar todo inicio, proceso o resolución, y no es redundante.
DOCE. Ni aludir a bueno ni mal criterio, sino de criterio, nada simple, sustentado. Nada qué ver con el estado de ánimo de nadie.
TRECE. Juico de valor que, por lo mismo, resulta ajeno a lo que parezca o no parezca. Espíritu de literalidad, no encajonado.
CATORCE. Las decisiones, para acertar en lo justo, habrán de ajustarse a normas que a nadie manean, pero permiten ser justamente entendidas por técnicos del derecho.
QUINCE. Pero, además, evitan dilaciones y empapelamientos que por engorrosos riñen con lo pronto y expedito, esencia en la justicia.
DIECISEIS. Se tiene por sabido que la justicia es sueño en cabecera de su realización. Sin pesadillas ni sobresaltos.
DAICISIETE. Sueño posible que exige intercambio de ideas y capacitaciones permanentes. Capacitaciones, escuela, paciencia…
DIECIOCHO. Acercamiento a reclamos sociales que vienen de que cada quien exija la justicia a su leal no saber…
DIECINUEVE. Ahí es donde templanza y cultura jurídica prenden focos, sin deslumbrar. Esto es, criterio.
VEINTE. Y el criterio, no la ocurrencia, no el capricho, sepulta para siempre aquella frase de aquel Juez mixto: Hasta yo me lo creo…cuando había tergiversado, si, tergiversado, a las claras y oscuras, razones, para caer en las mismas…