Análisis y Comentarios
Heberto Taracena

Heberto Taracena

Desde acá

INTELIGENCIA EN CUESTIÓN

UNO. Títulos o encabezados bonitos pueden, a ojos de las líneas, adolecer de contenido.

DOS. Las palabras no se gastan y, por el contrario, aguantan entre el buen o mal decir.

TRES. Claro que hemos escuchado sinnúmero de ocasiones la palabra inteligencia.

CUATRO. Pasa con ella lo que con algunos poemas, muy conocidos y repetidos, aunque pocos paren mientes en el nombre de su autor.

CINCO. En el rancho, las tías pronunciaban a como diera lugar El Brindis del Bohemio. Y uno que otro tío, de veras, declamaba En Paz. Y nadie, nadie reparaba en Guillermo Aguirre y Fierro o Amado Nervo.

SEIS. Desde siempre, por decirlo, la palabra inteligencia ha estado presente en el vocabulario, para destacar cualidades de cierta persona.

SIETE. Vale marcar, de esta palabra, algunos detalles: En ella se entienden a la par razonamiento y naturaleza, en humano equilibrio.

OCHO. Nada que ver con reacciones a que somos tan dados por mírame y no me toques y blandiendo el aparente argumento de ¡Es que así soy, y qué!

NUEVE. De suerte que, a menos reacciones, más uso oportuno de la inteligencia.

DIEZ. Bien que la llevamos y nos llevamos con ella, más cuando nos toca tomar o elegir decisiones tan ocurrentes.

ONCE.  Caven al respecto algunas cavilaciones: 1 Si elegir es elemento constante de la inteligencia, vaya paquete. 2 Si inteligencia es un cuestionario permanente, ¿siempre se responde lo correcto? 3  ¿Elegimos, con inteligencia, el día que votamos? 4 ¿Elegimos la profesión con inteligencia?  5 Y así por el estilo, sin límite de tiempo.

DOCE. Porque, en efecto, sin límite de tiempo, la inteligencia siempre se haya en cuestión, reconociéndole desde luego su debido lugar.

TRECE. La palabra cuestión, vale, da origen a su derivado: cuestionario.

CATORCE. Cuestionarios se nos aplicaban en Lengua Nacional, Aritmética, Geografía, Botánica, Zoología, etcétera, de la recordada Primaria.

QUINCE. De manera que ello equivalía a preguntas, so pena de ser reprobados o aprobados según fuesen respondidas.

DIECISEIS. Por consiguiente, la palabra cuestión no riñe ni limita para nada a la inteligencia.

DIECISIETE. Inteligencia en cuestión se da tan natural y racional, que así la hemos venido procesando de por vida.

DIECIOCHO. Cosa muy diferente, llamarle así, a la creciente intromisión de la inteligencia artificial.

DIECINUEVE. Ahora bien, ¿qué espacio ocuparán, cada caso, la inteligencia natural y la inteligencia artificial en las ya sonantes precampañas y campañas electorales?

VEINTE. Nada tiene que alarmar al tiempo próximo, si podría suceder que, a última hora, la inteligencia artificial informe primero que el mismo Programa de Resultados Electorales (PREP).

COMPARTE ESTA NOTA