UNO. Trasegamos por sobre llanuras, subidas y bajadas, de lo común a lo corriente.
DOS. No hay de otra, pero nos toca escoger, con tantito de responsabilidad, el paso inmediato, para, a su vez, darle sentido a la existencia.
TRES. La ventaja de adaptarse “a los tiempos,” pone sobre la mesa y caminos, posibilidades dignas de reconsiderarse.
TRES. Errar es de humanos, se ha dicho, hasta convertir la expresión en cantaleta desentonada.
CUATRO. Desde niños hasta adultos, mentira es que no nos demos cuenta del punto en que estemos por regarla.
CINCO. Algo no es poco lo que nos pone sobre aviso, si bien la mayor parte de ocasiones abanemos la advertencia como a tábanos a la vista.
SEIS. Cuando la naturaleza se contorsiona en temblores, ventoleras o inundaciones, la tecnología permite, incluso a través de celulares, avisos previos por segundos salvadores.
SIETE. También la naturaleza es humana en muchas aristas, y por ello a tiempo nos prende el foco, con independencia de la edad.
OCHO. Falsedad con facha de monda y lironda eso de que, por su edad, no se dio cuenta. Que está muy chico o, de plano, pal perro.
NUEVE. Algo que es mucho, muy íntimo, puntual, nos llama la atención en los mejores términos.
DIEZ. Pero ahí ha venido y va la desobediencia malcriada, entre grandes y chicos, padres e hijos.
ONCE. Nada es nuevo ni ha sido jamás, ni será. Las ofertas de cambio de van dando lentamente.
DOCE. Ofertas que aguardan sus pros y contras, como regla natural y razonable.
TRECE. El anecdotario local cuenta, en corto, que, a mediados de los cincuenta del siglo anterior, un alcalde no aceptó la entrada de la luz eléctrica dizque “eso metería otros problemas”.
CATORCE. Pese a todo, la luz se instaló poco después y, hoy día, si falla, conectan berrinches del tingo al tango.
QUINCE. Parecido a que cuando llegaron celulares y tabletas a padres e hijos, nadie, por supuesto, tomó nota de su influencia.
DIECISEIS. Nadie lo vio mal, pues de pronto no ha de reñirse
con la ciencia y la tecnología.
DIECISIETE. A corto plazo, todos soltaron la rienda, al grado de permitir que celulares y tabletas tengan más influencia que padres sobre sus críos.
DIOCIOCHO. Si, por obra y gracia de la secretaria correspondiente, se preguntase a maestros, padres e hijos, sobre su correcto uso, la respuesta podría dejarse a cargo de la Inteligencia Artificial.
DIECINUEVE. Digan si no algunos pretendientes a ingresar a la UNIVERSIDAD NACIONAL AUTÓNOMA DE MÉXICO.
VEINTE. ¿Qué el asunto, la cuestión, el caso, es palo dado y ni Dios lo quita? En total desacuerdo, a condición de tomar medidas sin demoras ni consultas tonificadas con jarabe de pico.