Análisis y Comentarios
Heberto Taracena

Heberto Taracena

Desde acá

“Profano Destructor” (1 de 2)

UNO. Quizás a Román Meyer, como al pintor Juan Pablo Castel, (El Túnel, de Ernesto Sábato) le tenga sin despeinarse la existencia o no de la memoria colectiva.

DOS. El funcionario, personal, difundió, minucioso, la obra de la SEDATU, incluidos premios de alcance nacional e internacional.

TRES. Ni para qué regatearle merecimientos por lo que hizo de excelencia en otros climas.

CUATRO. Esperamos que, en las nuevas aulas de Paraíso, reubicadas por consecuencia de la Refinería, confirme sus aptitudes, dado que le fueron encomendadas.

CINCO. Si todo a pedir de boca, digamos, pues, que, por un pelito, casi perfecto.

SEIS. Pudo ser que el pelo en la sopa haya caído en su obra del centro de Cunduacán, sus calles paralelas, el mercado público, el centro de convivencia.

OCHO. Ahí fue donde, a tiempo, la memoria colectiva fluyó, sin alharacas, oportuna.

NUEVE. Y el paso fue que cinco o seis ciudadanos, afortunadamente, no quedamos pasmados, sino ofendidos mirando a ojos pelados el derrumbe a toda máquina, incluido el tobogán que vio subir y bajar a varias generaciones desde 1983.

DIEZ. Cuatro calles del centro, reducidas considerablemente como no son, por cierto, diferentes avenidas de la cabecera municipal.

ONCE. Cunduacán, a través del tiempo, se ha caracterizado   por lucir calles anchas y, en consecuencia, por lo menos, diez avenidas: JUAREZ, PERSONAS ILUSTRES, ALCADIO ZENTELLA, FIDENCIA, RAMON MENDOZA, ZARAGOZA, PERIFÉRICO, PEDRO MENDEZ, PRIMERO DE NOVIEMBRE, RUIZ DE LA PEÑA.

TRECE. Su Parroquia de la Natividad, de las más extensas de Tabasco y data de 1898, impecable, climatizada. (Saludos hasta Macuspana, Padre Isaías).

CATORCE. Esto dicho sin un jeme de zalamerías, respetando huellas grabadas, al paso de años y años, en otras cabeceras musicales.

QUINCE. Y, además, dejando de enumerar obras del pasado que ahora son presente como la Unidad Deportiva, segunda en instalaciones después de nuestra Capital, incluida la alberca olímpica que pasa de cuatro décadas. La Casa de la cultura Antonio de Dios Guarda. O la Capilla de Panteón, circular, construida por el arquitecto Santiago Vinagre de Dios el año de 1986, en cuya inauguración estuvo don Rafael García González, a la sazón Obispo de Tabasco.

DIECISEIS. Nada más constante eso de que las obras públicas permanecen en la memoria de sus destinatarios.

DIECISIETE. Y sus destinatarios hacen de la memoria colectiva sucesión de tradiciones, sin menester de placas alusivas.

DIECIOCHO. Por tan probadas razones históricas, al presentarse la SEDATU en Cunduacán, cargada de millones manejados por la federación, sentimos todos a una el pelo en la sopa…o boca del estómago.

DIECINUEVE. El “PROFANO DESTRUCTOR” vino sentenciando: -Aquí no quedará piedra sobre piedra…

VEINTE. El Parque central, entre otros espacios, fue agredido a lo bárbaro, siendo éste el mas grande de Tabasco. Pero de ello, con calma, habrá detalles la semana siguiente.

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