Análisis y Comentarios
Heberto Taracena

Heberto Taracena

Desde acá

Renglones Pandeados

UNO. Para nuestra gente de no hace mucho, hablar de personas pandeadas, cachurecas o torcidas, fue cuestión de entrar y salir como Pedro por su casa. ¿Entendido?

DOS. Usos y costumbres cambian, por lo visto, en hogares y calles, a niños, adolescentes y adultos, el celular pegado al pabellón de la oreja.

TRES. Y sinfín de palabras caen en vil desuso, sustituidas por el silencio que resuena en todas partes.

CUATRO.  Tanto es así, que contadas personas conversan, mientras que la generalidad vive y muere en un monólogo tecnológico.

CINCO. De los renglones torcidos pueda que también se hable poco en denominaciones religiosas. Y las palabras pandeado y cachureco, si, por casualidad, alguien las aplicara, por seguro que pocos entenderían.

SEIS. No viene al caso enumerar tantas y tantas palabras que han caído en desuso.

SIETE. Pero lean: 1 El comal ya está por averiarse. 2. El pozol agrio puede ser curativo. 3 La gruesa sabe mejor con sal, un ojo de ajo y manteca.  ¿Entendido?

OCHO. Si el padre, entrado en años, dijera al hijo, adulto y ya con hijos: -Te veo medio pandeado en tus relaciones de familia…

NUEVE. – ¡Que qué -duplicaría el hijo…

NUEVE. -Pues, insiste el padre metiche. Que estás torciendo tu conducta, y ello afecta la casa.

DIEZ. -Pero, -replica el hijo respondón: es mi vida y es mi tiempo…

ONCE. -Ah, bueno -concluye el padre con prudencia; -¡machete estate en tu vaina! ¿Entendido?

DOCE. Casi de modo imperceptible, las conductas, en general, han tomado rumbos inciertos.

TRECE. El hombre ha sido su principal protagonista, con independencia de edad o situación económica.

CATORCE. De los antiquísimos renglones torcidos de que hablan proverbios en la biblia, quien se ha encargado de dibujarlos y desdibujarlos, es el sexo masculino.

QUINCE. El hombre se amacha en la creencia de que su fortaleza todo lo justifica. Que el que pega primero lleva las de ganar y si pegan cientos o miles no hay autoridad que ponga un hasta aquí.

DIECISEIS. La mujer no ha tenido que echar de martillazos, para sobresalir en espacios públicos. ¿Entendido?

DIECISIETE. En el servicio oficial no es casualidad ver en oficinas a mayor número de mujeres que hombres.

DIECIOCHO. La mujer no ha tenido que parecerse al hombre para sobresalir.

DIECINUEVE. ¿Por qué entonces presenciar escenas como las del ocho marzo, protagonizadas por escaso número de damas?

VEINTE. Porque va en mucho el no haber sido atendidas a tiempo por instituciones en casos concretos. Ello sirve para entenderse, que jamás contribuir a que el estado de cosas relacionadas con justas querellas pueda repararse a golpe y porrazo.

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