Análisis y Comentarios
Salvador Fernández

Salvador Fernández

Tiempo de Política

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Sin maíz, hay medio país

Cifras negras indican que este año México producirá sólo 49% del maíz que consumirá, lo que aleja la soberanía alimentaria.En el portal “El Congreso del Pueblo de Sinaloa, Diego Badillo cita dos estimaciones más del Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA), que indican un declive del principal grano de consumo nacional:

Cifras negras indican que este año México producirá sólo 49% del maíz que consumirá, lo que aleja la soberanía alimentaria.

En el portal “El Congreso del Pueblo de Sinaloa, Diego Badillo cita dos estimaciones más del Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA), que indican un declive del principal grano de consumo nacional:

-La superficie cosechada en el ciclo primavera-verano pasó de 6.2 millones de hectáreas en 2017 a 5.4 millones en 2026.

-El rendimiento nacional, de 3.8 toneladas por hectárea, se mantiene por debajo del promedio mundial de 6.1.

El autor recuerda que hoy 29 de septiembre México llegará al Día Nacional del Maíz, con una menor producción, una reducción de la superficie cosechada y una creciente dependencia de las importaciones:

– Este 2026, el país producirá 23.5 millones de toneladas de grano frente a un consumo de 48.2 millones, es decir, solo el 49%, de la demanda nacional, de acuerdo con estimaciones GCMA.

El director general de GCMA, Juan Carlos Anaya Castellanos, subrayó que no se trata únicamente de una mala cosecha o de un problema coyuntural de precios, sino de las consecuencias de malas decisiones de política pública.

El consultor no cita por su nombre al programa “Sembrando vida”, pero en el segundo sexenio de su aplicación deberá evaluarse en cuanto a sus reglas de operación y orientación productiva, para explicar por qué no ha abatido la importación del grano.

En ese sentido, el académico de la Universidad Autónoma de Sinaloa y consultor en asuntos económicos agrícolas, Samuel Sarmiento Gámez, consideró que ante la situación por la que atraviesa el sector, es necesario hacer ajustes importantes a las políticas públicas que se aplican en esa actividad, con el fin de apoyar a los agricultores para que sean más productivos.

GCMA estima que México producirá 23.5 millones de toneladas en 2026, frente a un consumo aparente de 48.2 millones, lo que sitúa el índice de autosuficiencia en 49%.

El Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera (SIAP) de la propia Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader) indican un retroceso producitvo:

– En 2017, la producción de maíz fue de 27.7 millones de toneladas y el consumo fue de 40.3 millones. Ese año se registró una autosuficiencia de 69%.

-Para el cierre de 2026, la producción será de 23.5 millones de toneladas y un consumo de 48.2 millones, con lo cual la autosuficiencia quedará en 49%.

Se tendrá que importar el 51% restante.

En ese tenor, Anaya Castellanos comparó cifras irrebatibles:

-Entre 2017 y 2026, la producción cayó alrededor de 4.2 millones de toneladas, mientras el consumo se incrementó en cerca de 7.9 millones de toneladas.

-La proporción del consumo no cubierta por la producción nacional pasó de alrededor de 31% en 2017 a 51% en 2026.

-De enero a julio de 2026, México importó 14.72 millones de toneladas de maíz, un máximo para ese periodo, según GCMA. Representa 7.4% más que en el mismo periodo del año anterior.

-GCMA estima que México importará 24.8 millones de toneladas al cierre de 2026, superando el récord de 2025. En 2017 México importó 15.4 millones de toneladas de maíz.

Entre las conclusiones está que el problema comienza desde la superficie que se siembra y cosecha:

-En el ciclo primavera-verano del año actual, se cosecharon 5.4 millones de hectáreas, 800,000 menos que en 2017, cuando fueron 6.2 millones de hectáreas.

-México requiere de una política nacional de maíz de largo plazo, con presupuesto, reglas claras y metas medibles de superficie, productividad, producción y autosuficiencia”, mencionó.

-Una estrategia de seguridad alimentaria para el maíz, basada en cinco ejes.

En primer lugar, financiamiento competitivo, lo cual implica recuperar el acceso al crédito productivo para pequeños y medianos productores, acompañado de garantías que permitan reducir tasas y ampliar cobertura.

En segundo lugar, seguro agrícola y administración integral de riesgos. La sequía, exceso de humedad, las heladas, las plagas y los fenómenos climatológicos no pueden seguir siendo riesgos absorbidos exclusivamente por el productor.

Un tercer aspecto es establecer un ingreso que garantice rentabilidad. En concreto dijo que se requieren instrumentos transparentes de agricultura por contrato, coberturas de precios y bases, así como mecanismos de ingreso objetivo que permitan recuperar costos, reconocer productividad y obtener una utilidad razonable.

Un cuarto punto es elevar la productividad, con semillas mejoradas, fertilización adecuada, manejo de suelos, agricultura de precisión, tecnificación de riego, mecanización, investigación y asistencia técnica permanente.

Por último, comercialización con reglas previas. El productor debe conocer antes de sembrar quién puede comprar, bajo qué fórmula se formará el precio, cuáles serán las bases, qué calidad deberá cumplir y qué instrumentos tendrá para proteger su ingreso.

TIEMPO FUERA.- Es un hecho que muchos campesinos con el programa Sembrando Vida, para asegurar la cobertura económica, siembran, pero no abonan ni trabajan correnctamente sus tierras, con muy poca productividad. El pronóstico es tajante: seguiremos importando millones de toneladas del grano. Sin maíz no hay país, ni soberanía alimentaria.

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