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Enfrenta Karla las secuelas de inyecciones de aceite mineral

Patricia Valencia DIARIO DE TABASCO
17/07/2026 | 21:48:01

Karla Hernández será sometida a una mastectomía radical, luego de sufrir las consecuencias de las inyecciones de aceite mineral que le colocaron bajo engaños, cuando inició su transición como mujer trans.

Karla Hernández será sometida a una mastectomía radical, luego de sufrir las consecuencias de las inyecciones de aceite mineral que le colocaron bajo engaños, cuando inició su transición como mujer trans.

Hace tres décadas, en la búsqueda de feminización, accedió a la recomendación de una amiga para someterse a supuestos tratamientos estéticos, pero no en una clínica certificada.

“Yo no me sentía bien con mi cuerpo biológico, siempre me sentía mujer, en un cuerpo que no era mío. Mi transición la empecé con hormonas, hubo cambios físicos pero siempre tuve la idea de querer operarme pero era costoso y una amiga me recomienda y me dice: te van a poner modelantes, biopolímeros y accedí”, refirió.

El procedimiento que resultó más barato que una cirugía para la colocación de implantes mamarios, de inicio tuvo resultados satisfactorios, pero con el paso de los años, provocó reacciones adversas en su cuerpo: dolor, fibrosis, inflamación, lo que se constató luego de una mastografía realizada hace tres años en un hospital de Villahermosa.

“No era una ilusión, era una seguridad porque ahora sí me percibía ante el espero como yo me sentía, pero al final del día, cuando me hicieron la biopsia, resultó que era aceite mineral, que te lo enfrascaban y etiquetaban en otra cosa”, mencionó.

Desde entonces Karla fue notificada sobre la necesidad de una mastectomía radical, sin embargo, el año pasado ingresó a quirófano pero solo le retiraron algunas partes dañadas y será este año cuando vuelva a someterse a una cirugía para el retiro de las mamas.

“La noticia, sí fue drástica, para mí fue un retroceso porque de percibirme como una mujer trans, yo decía: voy a volver a ser travesti, volver a rellenarme pero no va a ser mío. En ese momento me preocupaba también porque tenía pareja, pero me apoyó en mi primera operación”, expresó.

Karla expuso que el sentirse plena luego de su transición, le ayudaba a sobrellevar la discriminación que tuvo que enfrentar en el hogar, en la escuela y en el ámbito laboral. Aunque estudió la Licenciatura en Enfermería, su sueño de trabajar en un hospital público se vio truncado por el rechazo de una jefa de Enfermeras, quien le exigía que se vistiera como varón para que su imagen coincidiera con su nombre legal.

Con la noticia de la mastectomía, llegaron otros episodios de rechazo: cuando una enfermera le pidió “acercarse a Dios y cambiar” y el cirujano plástico se molestó al considerar que no debieron asignarle este caso porque “era una pérdida de tiempo”.

Peor aún, Karla se enteró que quien le realizó la primera cirugía fue un residente y al ser referida de nuevo con el mismo cirujano, éste desconocía el procedimiento que le habían realizado y volvió a indicar la necesidad de la mastectomía radical.

A tres años de las visitas frecuentes al hospital, Karla se dijo lista para ingresar a quirófano y salir “completamente plana”.

“Al final del día nací sin senos, al final del día no pasa nada; una mujer no deja de ser mujer por no tener senos. Muchos años usé rellenos y trabajaba así, es volver a lo mismo. Es acortar mi seguridad de nuevo, pero es estar viva”, enfatizó.

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