Las enfermedades del corazón causaron en México un promedio de 93 muertes por hora durante 2024 y conservaron el primer lugar entre las causas de defunción en el país durante el primer trimestre de 2026.
En el Día Mundial del Corazón, que se conmemora cada 29 de septiembre, especialistas advierten que reconocer las señales de alerta y atenderlas sin demora puede evitar complicaciones.
El problema afecta a mujeres y hombres, muchas veces sin síntomas visibles durante años. La hipertensión, el colesterol elevado, la diabetes, el sobrepeso y la obesidad pueden avanzar sin causar molestias, pero elevan el riesgo de infarto, accidente cerebrovascular e insuficiencia cardíaca.
El INEGI registró 49.252 defunciones entre enero y marzo de 2026
Las enfermedades del corazón provocaron 49.252 muertes en México entre enero y marzo de 2026, de acuerdo con las Estadísticas de Defunciones Registradas del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).
El organismo informó que este grupo de padecimientos se mantuvo como la primera causa de muerte en el país durante ese periodo, tanto entre las mujeres como entre los hombres.
La dimensión del problema también quedó reflejada en los datos de 2024, cuando el país registró, en promedio, 93 fallecimientos cada hora por enfermedades cardíacas.
Las cifras colocan a estos padecimientos entre las principales amenazas para la salud pública nacional y refuerzan la necesidad de fortalecer la prevención, el diagnóstico temprano y el seguimiento médico de las personas con factores de riesgo.
La fecha del 29 de septiembre busca poner el foco en esa realidad. La Federación Mundial del Corazón mantiene para 2026 la campaña “No pierdas ni un latido”, que promueve la identificación de síntomas y la atención oportuna frente a problemas cardiovasculares que pueden pasar inadvertidos.
La OMS atribuyó el 32% de las muertes globales a enfermedades cardiovasculares
La Organización Mundial de la Salud (OMS) estimó que 19,8 millones de personas murieron por enfermedades cardiovasculares en 2022. Esa cifra representó cerca del 32% de todas las defunciones registradas en el mundo.
Casi el 85% de esas muertes estuvo vinculado con infartos de miocardio y accidentes cerebrovasculares, dos eventos que requieren atención médica inmediata.
Las enfermedades cardiovasculares abarcan trastornos que afectan al corazón y a los vasos sanguíneos. Dentro de este grupo se incluyen la enfermedad coronaria, los accidentes cerebrovasculares, la insuficiencia cardíaca y otras afecciones relacionadas con la circulación.
La prevención no depende únicamente de actuar ante una emergencia. También exige identificar condiciones que pueden no causar síntomas, controlar sus efectos y sostener los tratamientos indicados por profesionales de salud.
“Uno de los grandes retos frente a las enfermedades cardiovasculares es que no siempre generan señales evidentes”, explicó la doctora Maricarmen Martínez, gerente médico de Adium.
La especialista señaló que una persona puede convivir durante años con presión arterial alta, colesterol elevado, diabetes, sobrepeso u obesidad sin percibirse enferma.
La hipertensión y el colesterol alto pueden permanecer sin síntomas
La hipertensión arterial constituye uno de los factores que puede permanecer oculto durante mucho tiempo.
Aunque no provoque molestias evidentes, aumenta de manera progresiva la posibilidad de sufrir un infarto, un accidente cerebrovascular o insuficiencia cardíaca.
La Federación Mundial del Corazón también identifica como factores de riesgo el colesterol elevado, la diabetes, el tabaquismo, la alimentación poco saludable, la inactividad física y el consumo nocivo de alcohol.
La doctora Martínez indicó que los controles periódicos permiten conocer valores que ayudan a detectar riesgos antes de que aparezca una complicación. Entre ellos mencionó la presión arterial, la glicemia, el colesterol LDL, la apolipoproteína B y el colesterol no HDL.
“Conocer nuestros números y reconocer oportunamente el riesgo cardiovascular latente puede marcar una gran diferencia”, sostuvo la gerente médico de la compañía farmacéutica.
El control médico adquiere mayor peso cuando existen antecedentes familiares, diagnósticos previos o tratamientos para hipertensión, diabetes y alteraciones del colesterol. La continuidad de la atención permite evaluar el riesgo y ajustar las medidas necesarias.
El dolor en el pecho requiere atención si aparece junto a otros síntomas
El dolor o la molestia en el pecho es una de las señales que requiere atención, sobre todo cuando surge de forma repentina o se acompaña de dificultad para respirar.
También deben considerarse signos de alerta la sudoración fría, las náuseas, el mareo, la debilidad y el dolor que se extiende hacia el brazo, el hombro, la espalda, el cuello o la mandíbula.
Estos síntomas no deben minimizarse ni atribuirse de inmediato a otras causas. Cuando aparecen de forma súbita, la recomendación es solicitar asistencia médica sin esperar a que cedan por sí solos.
La advertencia también alcanza a las señales asociadas a un accidente cerebrovascular. Entre ellas figuran la alteración repentina del habla, la dificultad para comprender, la pérdida súbita de fuerza o sensibilidad en la cara o una extremidad y los problemas de visión.
Las alteraciones del equilibrio y un dolor de cabeza intenso de inicio súbito también pueden constituir motivos para buscar atención urgente.
“Ante síntomas cardiovasculares o neurológicos de aparición repentina, no se debe esperar a que desaparezcan por sí solos ni automedicarse”, enfatizó Martínez. La especialista remarcó que la atención rápida resulta determinante.

Adium recomienda controles y cambios sobre los factores de riesgo
La prevención cardiovascular incluye conocer y controlar la presión arterial, además de revisar los niveles de colesterol y glucosa según la edad, los antecedentes personales y la recomendación médica.
La actividad física regular y una alimentación equilibrada también forman parte de las medidas sugeridas. El objetivo es reducir el consumo de sal, grasas saturadas y productos ultraprocesados.
Evitar el tabaco y la exposición al humo ajeno, mantener un peso saludable y limitar el consumo nocivo de alcohol son otras acciones vinculadas a la reducción del riesgo cardiovascular.
“Hablar de prevención cardiovascular va más allá de solo hacer ejercicio o comer mejor”, agregó la doctora Martínez. La especialista incluyó la consulta médica oportuna cuando aparece un síntoma fuera de lo habitual.
El Día Mundial del Corazón plantea así una advertencia concreta: algunos problemas cardiovasculares pueden desarrollarse sin señales visibles, pero los síntomas de una emergencia deben reconocerse y atenderse de inmediato.
Con información de Infobae


