Chalco, Méx.- El sepelio de Aleyda Romero se convirtió también en un reclamo. Este viernes, en San Martín Cuautlalpan, parientes y vecinos acompañaron a la enfermera asesinada el martes en Atizapán de Zaragoza y, en pleno duelo, pidieron castigo para los detenidos y condiciones laborales dignas para quienes se dedican al cuidado de personas.
Aleyda trabajaba de lunes a viernes en esa zona del Estado de México y solo volvía a casa los fines de semana. Colaboraba en el hogar y en la atención de los hijos de Jonathan Meléndez, tecladista de Camilo Séptimo. En el penthouse del fraccionamiento Grand Viure, en la Zona Esmeralda, murió junto con Meléndez, de 38 años; su esposa Ana Paula, de 35 y con cuatro meses de embarazo, y la hija de la pareja, de tres años. Un niño de seis años resultó ileso.
La Fiscalía General de Justicia del Estado de México sitúa los hechos entre las 17:30 y las 19:40 horas del 1 de septiembre. La identidad de la joven se confirmó la noche del miércoles 2, cuando la familia la reconoció. Su tía Lorena Victorio Cabrera la describió como una persona trabajadora y responsable.
El féretro salió cerca de la 13:30 horas de la colonia La Loma, en la parte alta del pueblo. El cortejo avanzó hasta la cabecera, donde a las 14:00 horas las campanas de la Parroquia de San Martín marcaron el inicio de la misa de cuerpo presente. Hubo música, porras y flores al paso de la comitiva. Las coronas no cupieron en la vivienda: las subieron a la batea de una camioneta.
Algunos familiares mostraron carteles. En uno se leía “Claudia, justicia por Aleyda”. A la presidenta Sheinbaum le pidieron que el oficio de cuidadora quede regulado y con prestaciones. Aunque la familia pidió respeto a su duelo, una tía de la víctima habló con la prensa para insistir en esa demanda y en que haya sanción.
La FGJEM puso a disposición de un juez del penal de Barrientos a Diego Sebastián N, señalado como socio de Meléndez, y a Gerardo N, ambos por su probable participación.
El cuerpo permaneció velado desde el mediodía del jueves hasta después del mediodía del viernes, unas 13 horas. La despidieron con banda y mariachi. El adiós final, pidió la familia, fue en privado.
Con información de La Jornada
