En el auditorio del Museo Regional de Antropología “Carlos Pellicer Cámara”, la Secretaría de Cultura estatal presentó el libro “La eterna instantánea: anécdotas sobre la fotografía en Tabasco”, de Ángel Valdivieso Cervantes, que rescata historias de ocho maestros de la lente. Los comentarios estuvieron a cargo del escritor Vicente Gómez Montero y del autor.
Vicente Gómez comentó que la obra publicada recientemente por el Gobierno del Estado de Tabasco, es un libro multidisciplinario que reúne textos agradables y fotografías interesantes.
“Estamos ante un texto que goza de la certeza de la crónica y de la belleza de la imagen. Su autor, Ángel Valdivieso, acude al recuerdo como esa patria donde nos acomodamos a nuestras anchas, pero igualmente nos recuerda ese pasado donde la firmeza del pulso, la seguridad del ojo, la pericia en el reconocimiento de la luz fueron las bases del fotógrafo, al menos, el que se quería dedicar con toda demencia a esta difícil carrera”, aseguró.
Añadió que todos los participantes de este libro hablan de ese momento en que descubrieron (encontraron) su vocación. “Valdivieso acude a la memoria, ese océano donde perdemos la brújula, pero el cronista la encuentra guiando a un barco que debe llegar a buen puerto. Mucho dicen los reseñados porque el cronista sabe guiarlos”.
Es una historia de historias
En tanto, Ángel Valdivieso mencionó que su libro es una historia de historias. Es una toma panorámica en la que aparecen ajenos y cercanos, ocho personajes de la fotografía en Tabasco de los siglos XX y XXI: Rafael Vila Escalante, Augusto Marí, Armandito de la Cruz, Edmundo Segura, Chacato Zúñiga, Rigoberto Ceballos, Nacho Osorio y Arturo Cervantes.
“Los ocho personajes aquí reseñados cumplen con un denominador común: la mayor parte de sus obras aspiraron químicos, actuaron en la oscuridad, experimentaron magia, miraron la vida pasar por un visor. A todos la fotografía les ofreció un quehacer”, aseveró.
“La eterna instantánea”, afirmó Valdivieso, es un acto de justicia para estos personajes, para que su historia y todo lo que vivieron se quede de algún modo. “Un intento muy humanístico fue permitirles contar su historia”, sostuvo.