Sin duda, la idea de una estación espacial giratoria fue patrimonio casi exclusivo de la ciencia ficción. Desde 2001: Odisea del espacio hasta bocetos conceptuales olvidados en archivos de agencias espaciales. Sin embargo, esa frontera entre ficción y planos técnicos acaba de moverse un poco más.
Rusia ha registrado una patente que describe una estación espacial capaz de generar gravedad artificial mediante rotación, un concepto tan antiguo como ambicioso. La documentación fue presentada por RSC Energía, uno de los pilares históricos del programa espacial ruso, y su existencia fue revelada por el medio estatal TASS.
Una estación que gira para imitar la gravedad
El principio es bastante simple, aunque su ejecución no lo sea: hacer girar los módulos habitables alrededor de un eje central. Este movimiento genera una fuerza centrífuga que empuja a los astronautas hacia el exterior del módulo, creando una sensación similar a la gravedad.
Según la patente, la estación podría generar aproximadamente 0,5 g, la mitad de la gravedad terrestre. Para lograrlo, los módulos girarían a unas cinco revoluciones por minuto, con un radio cercano a los 40 metros. No son cifras arbitrarias: están pensadas para minimizar mareos y desorientación, uno de los grandes desafíos fisiológicos de las estructuras rotatorias.
Este diseño contempla módulos estáticos y giratorios conectados por uniones flexibles y herméticas, lo que permitiría el acoplamiento de naves sin interferir con la rotación. Todo el conjunto se ensamblaría directamente en órbita mediante múltiples lanzamientos.
Por qué la gravedad artificial vuelve a ser clave
Vivir en microgravedad tiene un costo. La exposición prolongada provoca pérdida de masa ósea, atrofia muscular y alteraciones cardiovasculares, incluso con rutinas estrictas de ejercicio. Para misiones largas (o estaciones permanentes) esto se convierte en un problema serio.
El final anunciado de la EEI
La Estación Espacial Internacional tiene fecha de caducidad. Rusia se ha comprometido a permanecer a bordo hasta 2028, y el plan conjunto con Estados Unidos apunta a desorbitar la estación alrededor de 2030. El empujón final lo dará una cápsula Dragon modificada, que guiará a la EEI hacia una reentrada controlada sobre el Pacífico.


