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Refuerzan campaña para promover el Carnaval “más raro del mundo”

Manuel Torres DIARIO DE TABASCO
13/02/2017 | 05:00:52

El Gobierno del Estado y el Ayuntamiento de Tenosique fortalecen difusión de las festividades

El Gobierno del Estado, por conducto de la Coordinación General de Comunicación Social y Relaciones Públicas (CGCSRP) y el Ayuntamiento de Tenosique, inició una campaña para promover el carnaval de ese municipio, el cual reúne al año a miles de turistas nacionales e internacionales que buscan vivir la experiencia de la tradicional Danza del Pochó.
Esta promoción es uno de los resultados del acuerdo tomado en la reunión que el titular de la CGCSRP, Francisco Peralta Burelo, sostuvo con titulares de las Unidades de Comunicación Social de los municipios, el pasado 24 de enero, para difundir acciones, programas y actividades en materia turística y desarrollo económico estatales.
El objetivo es que Tabasco cuente con una agenda de los principales atractivos o tradiciones de los 17 municipios, y se difunda a niveles local y nacional para que los turistas las conozcan, visiten la entidad, se contagien de la alegría de los tabasqueños y comprueben su excelente anfitrionía.
El festejo inició el pasado 20 de enero con la tradicional “tiradera de harina”, en la que participaron cientos de personas de todas las edades, quienes se bañaron de harina y agua, mientras esperan ansiosas el inicio de las festividades del denominado carnaval más raro del mundo. Cabe mencionar que este ritual también incluye la Danza de los Blanquitos.

ORIGEN PRECOLOMBINO
La Danza del Pochó se considera como única en todo el Sureste mexicano, y su carácter mítico es indudable porque sus orígenes se remontan al tiempo anterior a la etapa de La Conquista española; los indígenas la practicaban como parte de un culto a sus dioses y simboliza la purificación del hombre en su lucha entre el bien y el mal.
El ceremonial se realiza sólo los domingos entre el 20 de enero y el 28 de febrero, y es apreciada por miles de turistas nacionales e internacionales que inclusive pueden participan en el baile portando la vestidura de cojoes -en el caso de los varones- y de pochoveras si son mujeres. Los danzantes autóctonos les proporcionan las vestimentas y les enseñan los principales pasos.
La escenificación presenta a los cojoes como criaturas superiores de la naturaleza, en quienes los dioses han depositado rasgos positivos y negativos. El dios maligno llamado Pochó desea la destrucción de los hombres y envía a tigres a eliminarlos. Mientras las pochoveras actúan ambiguamente, primero como enlace entre el Pochó y los seres terrestres, y después como mediadoras entre cojoes y tigres.
La indumentaria ritual de los cojoes está conformada por sombrero de palma cubierto con flores y hojas largas y frescas de cañita, dos pañuelos amarrados a la cabeza y el rostro cubierto con una máscara de madera; llevan un costal de henequén sobre la camisa, una toalla o paño sobre los hombros, guantes, faldilla de grandes hojas secas de castaño y polainas de hojas secas de plátano.
En tanto las pochoveras visten sombrero cubierto de flores, blusa blanca, falda floreada y un paliacate sobre los hombros y collares. A su vez los tigres llevan todo el cuerpo embarrado de tierra amarilla (a excepción del cabello y la espalda), con manchas negras redondas; sobre la cabeza y los hombros portan una piel de ocelote o jaguar; y a la altura del hocico del animal una flor roja.
Mientras tanto la Danza de los Blanquitos es mestiza y representa una protesta de los esclavos negros que trajeron los conquistadores españoles. Son 10 o 12 danzantes vestidos con calzones de manta y con el cuerpo embarrado de lodo calizo que trata de imitar la piel de los amos blancos para ridiculizarlos, como una forma de inconformarse contra el maltrato que daban a los esclavos en el trabajo de talar madera.

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